Por último, está el criticismo que se encuentra entre el dogmatismo y el escepticismo.
El criticismo se
parece mucho al dogmatismo ya que hay confianza en el conocimiento
que se le da, admite que si hay un lazo de confianza la cual
es fundamental en la razón
humana. El criticismo examina todas las afirmaciones de la
razón humana y no acepta
nada despreocupadamente. Dondequiera, pregunta por los
motivos y pide cuentas a la
razón humana. Su conducta no es dogmática ni escéptica, sino
reflexiva y crítica. Es un
término medio entre la temeridad dogmática y la
desesperación escéptica Kant, que
sostiene la superioridad de la investigación del conocer
sobre la investigación del ser.
Esta corriente está convencida de que es posible el
conocimiento para el hombre,
acepta que puede llegar a poseer la verdad, puede tener
conocimientos que dan
certeza, pero que hace indispensable justificar
racionalmente la forma como llegamos
al conocimiento: es decir, cómo llegamos al conocimiento y
en qué forma se nos da la
realidad. Kant escribió tres obras fundamentales. Las tres
son denominadas «críticas»,
porque con el término «crítica» Kant pretende designar el
proceso mediante el cual la
razón examina sus propias capacidades y pretensiones de
conocimiento. O, dicho de
otro modo, mediante su actividad crítica, la razón, intenta
establecer el origen, valor y
los límites del conocimiento humano. Se trata de Crítica de
la razón pura, Crítica de la
razón práctica y la Crítica del juicio. Crítica de la razón
pura. Es su primera gran obra.
Trata de los límites del conocimiento y de los saberes que
puede alcanzar el ser
humano. Crítica de la razón práctica. Es su segunda gran
obra. Trata de los límites de
la voluntad humana. En ella se afirma que, por sí sola, la
voluntad humana no es capaz
de alcanzar la perfección de los ideales de comportamiento
racionales. La capacidad
para el bien del ser humano es limitada, por lo que es
necesaria una moral con carácter
de «imperativo categórico» y el respeto a las leyes morales
como esencia misma del
buen comportamiento moral. Crítica del juicio. Es su tercera
gran obra. Trata de los
límites de la facultad del juicio estético, es decir, la
capacidad para conocer la belleza.
En ella se sostiene que los individuos concretos no tienen
capacidad de conocer la
esencia de la naturaleza. En esta obra, Kant trata de
aportar alguna solución a este
problema.
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